Las cumbres del G-20, deben demostrar a corto plazo, que sirven para algo más que proclamar buenas intenciones y poner dinero encima de la mesa. Éstas, deben proyectarse a la sociedad con la mayor celeridad y claridad posible. El mensaje en las circunstancias actuales, deber ser rápido, contundente y claro. Deberían ser realizadas conjuntamente y con el único objetivo de superar la crisis global lo antes posible, sin intereses nacionales, particulares o partidistas, como quiero entender que ha sido.
La buena voluntad de todos los dirigentes políticos allí reunidos, no se puede poner en duda. Las medidas adoptadas; inyección en recursos de 5 billones de dólares hasta 2010 para restablecer el crédito, el crecimiento y los puestos de trabajo en la economía mundial; el aumento de la producción en un 4 por ciento y la transición hacia una economía ecológica, son medidas, que en principio suenan bien, seguramente ideadas por los mejores expertos en economía global, aunque algo abstractas para la ciudadanía de a pie, que sigue con la soga al cuello. Desaparecerán los paraísos fiscales, se reformaran y reforzarán, el Banco Mundial y el FMI. Y se crea, en sustitución del Foro de Estabilidad Financiera, el Consejo de Estabilidad Financiera.
Pero sigo diciendo, que serán medidas muy buenas o buenísimas, y así las quiero calificar, pero insisto, al ciudadano de a píe, solo le pueden sonar bien. Pertenecen a la macroeconomía y a la mayoría se nos escapa su alcance real y efectivo, no siendo capaces de imaginar su verdadero resultado a corto plazo. Y es que los plazos a algunos se nos acaban y a otros se les acumulan, ambos situaciones malas por definición.
El ciudadano medio, que de buena gana aceptará lo que le digan, ya que no le queda otra, lo que quiere, además, son medidas que él pueda ver, sentir y practicar de una manera cotidiana. Quiere sentirse partícipe de la recuperación, ya que en parte, siente que también depende de él y de sus acciones. Y para ello requiere medidas que puedan alcanzar su microeconomía.
En este país, por ejemplo, la pequeña y mediana empresa es la que crea más puestos de trabajo y la gran parte de la economía real. Y como me comentaban el otro día unos buenos amigos, no se crean medidas para protegerlas. Actualmente una de las mayores preocupaciones que tienen, aparte del crédito, que también, es la desconfianza de cobro con sus iguales. No se fían. Y esto, como pasa con las entidades bancarias, es demoledor. En este país una de las medidas que se debería tomar con mayor celeridad, es la de garantizar el cobro del trabajo o servicio realizado. Aquí si te dan un talón sin fondos o te devuelven un pagaré, te jodes, simple y llanamente. Esto, en la microeconomía de una pequeña empresa, si es una medida práctica y eficaz. El golfo que te dé un talón sin fondos no se puede "ir de rositas", debe pagar por su estafa. Éso, si crea confianza entre las empresas.
Cuando se trabaja para la Administración, con mayúscula, no se pueden demorar los cobros, por el mero hecho de, o lo aceptas o no vuelves a trabajar para nosotros. Y encima y además, tienes que pagar a la Administración, con mayúscula, pero distinta, el IVA y el venía a ver si se puede cobrar de una vez. Ésto, si crea liquidez.
El que los bancos mangoneen tu negocio, dándote crédito, ahora si, ahora no, según sus intereses, es otro problema que alcanza a la microeconomía. El cliente que era bueno hasta hace unos meses, ahora no tiene ninguna credibilidad y no podemos descontar sus pagarés. Y ustedes, señores banqueros, que credibilidad tienen? si hasta el Estado, con mayúscula, tiene que garantizarnos los depósitos que tenemos en sus entidades. Por qué a los bancos se les puede dar ese plus de garantía por cuenta del Estado y a los pequeños empresarios no? Garanticen el cobro a los pequeños empresarios al igual que hacen con los bancos. Éso si da confianza para emprender y trabajar.
Valoren reducciones fiscales y de la seguridad social a los pequeños empresarios por contratar nuevos trabajadores y bajará el paro. Pero no a costa de los derechos de los trabajadores, que siempre son los que en estos casos pagan el pato, sino a costa del Estado de Bienestar, ahora con dos mayúsculas. Un autónomo que contrata a un trabajador, si éste tiene una baja laboral, la tiene el cincuenta por ciento de la plantilla y un aumento del gasto muy superior a ese porcentaje, si quiere seguir desarrollando su actividad empresarial. El Estado de bienestar debe proteger de alguna manera al pequeño empresario, ya que también es un trabajador, por cuenta propia, pero un trabajador al fin y al cabo. Ésto, también daría confianza y alentaría a nuevos emprendedores.
Ya sabemos que el G-20 tomará medidas macroeconómicas globales, pero además, gobierno, sindicatos y patronal de este país, deben tomar acuerdos para aplicar las otras, las de aquí, las microeconómicas. Si asistimos a estas cumbres, se dice, es porque deberíamos estar hace tiempo en el G-8, pues ahora es el momento de que nuestro gobierno lo demuestre, sacándonos de la crisis en ese número de órden.
Regino Mármol
El Progreso del siglo XXI
7 de abril 2009
UN BILLÓN DE DÓLARES CONTRA LA CRISIS ECONÓMICA GLOBAL
El talonario de cheques
Crisis Económica Española
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Cuando se abriga una convicción, no se la guarda como una joya de familia ni se la envasa herméticamente como un perfume demasiado sutil: se la expone al aire y al viento, se la deja al libre alcance de todas las inteligencias. Lo humano está, no en poseer sigilosamente sus riquezas mentales, sino en sacarlas de la cabeza, vestirlas con las alas del lenguaje y arrojarlas por el mundo para que vuelen.